
La historia, presenta a un joven hikikomori de 21 años. Su nombre es Tatsuhiro Sato, y lleva mucho tiempo encerrado en su casa viviendo como un hikikomori con todas las de la ley. Al comenzar la serie se encuentra totalmente parado, no tiene ni empleo, ni clase, ni prácticas, nada de nada. Tras pensarlo mucho, Sato “descubre” que su situación está provocada por la conspiración de NHK (la Nihon Hikikomori Kyodai). Piensa que la NHK (la famosa emisora de televisión) ha organizado ésta conspiración con el objetivo de crear nuevos hikikomori en todo el país, a los cuales utilizar sin problema alguno. Para ello, según Sato, NHK usa la emisión de animes atractivos y el lanzamiento de material diverso con el cual atraer la atención de las posibles víctimas.
Claro que las ideas de Sato están “ligeramente” (por decir algo) influenciadas por la gran cantidad de pastillas y drogas que tanto él como alguno de sus conocidos toman. Es el lado oscuro de algunos hikikomori (y de otra mucha gente, ojo), quienes pueden pasarse toda la noche despiertos viendo programas de televisión o leyendo mangas. Parte de la culpa de la locura del protagonista la tendrá su vecino, Kaoru Yamazaki, una de las pocas personas con las que se relacionará (y porque viven al lado, que sino…). Éste, un otaku lolicon bastante radical, convence al protagonista para que juntos hagan un videojuego erótico que revolucione el género. El tercer personaje en discordia es Misaki, una extraña joven con la cual Sato se encuentra por casualidad. Según indica la chica al comienzo de la historia, su objetivo es ayudar al hikikomori a que vuelva a ser una persona normal y útil para la sociedad.
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Además de su alta carga de humor, “Welcome to NHK” contiene elementos que le han hecho popular a su manera entre los lectores de manga. Su forma de retratar el mundo japonés más underground, así como la falta de pelos en la lengua a la hora de representar situaciones cotidianas en la vida de los hikikomoris, los lolicon o demás, es realista y sincera. En general el guión cuenta con una carcasa humorística clara, pero si profundizamos en los detalles de la historia podremos descubrir multitud de realidades problemáticas del Japón actual.
Tras leer algunos episodios habremos asistido a la vida habitual de un hikikomori, a las técnicas de persecución de los lolicon por parte de jóvenes estudiantes, y a los intentos de suicidio de aquellos que han perdido la batalla ante la tremenda presión social que se vive en Japón. No faltarán secuencias donde el uso de las drogas será algo de lo más normal (principalmente para mantenerse despiertos, no con efectos alucinógenos), y a momentos donde el sexo se retratará desde el punto de vista de quienes diseñan juegos eróticos. Un vistazo al Japón más underground, el cual, por mucho que algunos quieran no creer, existe.
