Archivar paraAgosto 22, 2008

El Incal

John Difool es un detective de poca monta que con la ayuda del extraño pájaro que tiene como compañero será capaz de moverse en el terreno de la metafísica. Sus indagaciones les llevarán por un mundo de aventura heroica y símbolos en el que el objetivo será alcanzar la realización personal a través de la iluminación. (…)

Jodorowsky y Moebius consiguen en La Saga de los Incales crear un universo complejo y de múltiples matices, la civilización humana, pese a la corrupción y depravación, no está exenta de empuje, representado por los mundos coloniales, los aparentemente terribles bergs son bastante más civilizados que la humanidad que se interpone en su objetivo; alcanzar su Edad de Oro. Barrer del universo a los pervertidos humanos es más una operación de limpieza que un genocidio calculado. Los Incales representan esta dualidad presente en toda la obra (a excepción de los Tecnos y La Tiniebla, representación inequívoca del Mal) y que cada uno de los personajes lleva dentro de sí, se le presenta como una cosa, demuestran ser otra muy distinta y finalmente se transfiguran en algo superior.